Tengo que pedirme disculpas a mí mismo, por haberme dejado tanto con esto del blog. La verdad es que el poco tiempo libre que he tenido desde la última vez, se debe a que mi “culo inquieto” no me ha dejado mucho tiempo para mí mismo (y cuando lo he tenido, más que “seguir reflexionando”, me ha apetecido desconectar). Sin embargo, desde esa fecha hasta hoy, han ocurrido muchas cosas, algunas bastante buenas, otras no tanto, de las que (obligatoriamente) a uno le toca más o menos aprender.
Dejando ahí ese hueco, de lleno entré otra vez en los exámenes parciales, que si no existe ningún contratiempo (ni Dios quiera!!!) probablemente sean los últimos que haga en calidad de Estudiante de Ciencias Políticas y de la Administración. Nunca mejor dicho, mi “carrera” de fondo está llegando ya prácticamente a su meta.
Ante dicha coyuntura, hay dos “órganos gemelos” que recorren la faringe arriba hasta situarse a la altura de la garganta, porque irremediablemente surge una muy buena pregunta: ¿Y AHORA QUÉ? (Aunque parezca pronto pensarlo, no lo es tanto si uno sabe que tiene que buscarse la vida si quiere seguir siendo aspirando a ser feliz en esta vida).
Sin embargo, realmente no me puedo quejar porque puedo decir con orgullo que veo “sendas” por las que tranistar; simplemente, tengo que saber cuál debo escojer. Y eso siempre es mejor que tener que buscarte tu senda y acabar cogiendo la primera que se te aparezca. Además, aunque he cambiado varias veces de vocación, me he dado cuenta de que lo he hecho por mi permeabilidad. Por lo tanto, ya se lo que quiero ser de mayor; seguir siendo tan permeable.
PD: Gracias por los comentarios de aquellos que se leen mis reflexiones personales.
