Derecho, Democracia y Gobierno

No se asusten los lectores: este breve artículo que les presento a continuación, no tiene la pretensión de ser una reflexión profunda sobre tales conceptos. Permítanme en este marco expresar un susurro de protesta ante una de esas cosas que no deberían ocurrir en una Universidad pública; y mucho menos en una Universidad como la de Granada, que hace gala de tener un importante prestigio académico tanto nacional como internacional.

Les sitúo en antecedentes. En el Consejo de Gobierno de la UGR (día veintiuno de diciembre de 2010) se aprobaron una serie de propuestas de Másteres Universitarios Oficiales para desarrollar en nuestra Universidad. De entre todos los nuevos que ésta pretende que se oferten una vez pasados los pertinentes filtros burocráticos (ANECA, AGAE, Consejo de Ministros, etc.), a mí me llamó la atención uno que se titulará “Máster en Derecho, Democracia y Gobierno”. Con ese título, pensé que por fin alguien se había dado cuenta de que no había aún en la UGR una formación en el nuevo formato de posgrado oficial con materias de Ciencia Política (amén de que cualquier politólogo/a pueda cursar otros Másteres oficiales que también ofrece la Universidad). Y además, iluso de mí, pensé que por el título, se había pensado en dotar al estudiante en una formación amplia, combinando Ciencia Política, Derecho y otras disciplinas sociales. Pero nada más lejos de realidad.

Personalmente, creo que dicho título es algo que no responde a la realidad de lo que pretende ofrecer, y que cualquier estudiante de bien puede sentirse engañado o engañada ante lo que espera aprender en dicho Máster. Por resaltar algunas cuestiones, se habla de pluralidad e “interdisciplinariedad” (página 5 de la propuesta) cuando ni un solo crédito de los que se ofertan lo imparte un profesional que no sea profesor de Derecho. Se habla de capacitar para trabajos como analista socio-político o analista de políticas públicas (p. 4), cuando no hay ni una sola materia o asignatura que enseñe sobre el análisis de las políticas o la investigación social. Y para colmo, se ofertan asignaturas que se han aprobado para el Grado en Ciencia Política y de Admón., como Historia de las Ideas Políticas, o la del antiguo plan, Teoría del Estado, sin que sus programas se parezcan más que en el título a lo que se explica, al menos en esta casa, en dichas asignaturas. Y lo más curioso, a mi entender, es que supuestamente se basa entre otros precedentes, en el Máster en Democracia y Gobierno de la UAM, que curiosamente está adscrito a un Departamento de Ciencia Política.

Ante tal situación, que nadie piense que estoy iniciando una nueva (quizá la enésima) cruzada a favor de la Ciencia Política y frente al Derecho. Nada más lejos de mi intención. Creo, por mi corta experiencia profesional, que las Ciencias Sociales (y Jurídicas) no pueden ser compartimentos estancos, porque nuestro propio objeto de estudio así como metodología nos lo impide. Pero de ahí a querer borrar del mapa toda una tradición académica que va más allá de juegos de poder puntuales, va un abismo. Y creo firmemente que este Máster ignora todo eso por completo

En ningún momento, y quiero que quede claro, estoy pensando en que la propuesta de dicho plan nace de un intento de ningunear a la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología, y a los Departamentos, especialmente del que formo parte, que ésta acoge. Lo que creo es que se ningunea a los propios estudiantes, puesto que si tan importante es para un/a politólogo/a saber de de Derecho Constitucional o Derecho Administrativo, también debería ser al contrario, vitalmente importante debería ser para un/a Máster en Derecho, Democracia y Gobierno, saber y conocer conceptos y teorías de Ciencia Política, Ciencia de la Administración, Sociología o Economía (por poner algunas disciplinas). Tampoco quiero que entienda el lector, que lo que abogo es que este Máster se abra a estas disciplinas dentro de la propia UGR (aunque sinceramente podría hacerlo, puesto que hay muy buenos expertos y expertas con reconocida experiencia nacional e internacional que podrían enriquecerlo sin lugar a dudas). Con una simple inclusión de profesionales de cualquier otra Universidad española, creo que este plan de estudios podría efectivamente, ser un extraordinario programa de formación superior de posgrado.

El llamado proceso de adaptación al EEES (“Proceso de Bolonia”) ha suscitado muchos debates sobre muy diversas cuestiones anexas a la profunda reforma del sistema universitario español: financiación, papel de estudiantes y docentes, calidad, titulaciones… y un largo etcétera. Si a esa controversia le añadimos la también omnipresente crisis, la complicidad de los debates pueden escapar hasta al más lúcido de los filósofos contemporáneos. Aunque la queja que deseo exponer tiene algo que ver con todo esto (al menos es la única justificación que le puedo achacar yo), la verdad es que resulta triste tener que acudir a esa justificación para que se hayan hecho las cosas así. Espero que con el tiempo la lucidez se imponga por el bien de todos/as.

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